Veinte líneas para digerir el presente.
Un baile. Otro baile, nueve años después, casi diez.
Una derrota. Una victoria.
Una época que sonríe y otra que mira el presente sin entenderlo.
El antiperonismo ruge, se unifica y se expande.
El pueblo en la vereda de enfrente.
La alegría de los “rotos”, la desilusión de los “ilustrados”.
La masturbación intelectual twittera.
Abrazos y consuelos. Muecas y hombreras.
¿La década ganada? La década perdida: 2015-2025.
¿Quién gana cuando se discute la ayuda a los discapacitados?
Un aluvión de parrafadas de escribas y una superposición de voces de los
dueños del micrófono moderno.
Una nueva interna. La interna de siempre.
Una, dos conducciones. Ningún horizonte.
Otra carta. Una más. ¿Para qué?
La no renovación. El pasado como propuesta de futuro. La endogamia inoperante.
Los gobernadores. Los intendentes. ¿Y el aparato? ¿Y el sindicalismo?
La quietud de los exmilitantes. Las básicas cerradas.
La patria monotributista que el día después sigue viajando en tren.
Entonces, ¿el amor vence al odio?
Catarsis y más catarsis. Esta catarsis sin baile.

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