Y pensar que aún hoy, ante este tipo de sucesos, hay quienes aseveran con inexplicable insistencia que el fútbol es sólo fútbol. Pobres, no saben lo que se pierden. Porque simplemente no lo entienden. Y vos, Miguel, sí que lo sabías. Sí que entendías todo. Y además tuviste la generosidad, con tu ejemplo, de enseñarnos. “‘¡Qué importa!’ ¡Qué más quería que morir así ese hombre! ¡Esa es la manera de morir para un canalla! ¿Iba a seguir viviendo? ¿Para qué? ¿Para vivir dos o tres años rasposos más, así como estaba viviendo, adentro de un ropero, basureado por la esposa y toda la familia? ¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo ésa, hermano! Yo elijo ésa”. 19 de diciembre de 1971 – Roberto Fontanarros...
Un espacio de expresión y reflexión sobre esta realidad distópica