El Gobierno nacional, envalentonado con su “éxito” inflacionario y demás índices económicos que acomoda en favor de sus dislates mesiánicos, decide semana a semana emprender distintas batallas, en escenarios insólitos, para sostener el engranaje de su modelo político, económico y cultural. 16 de enero, más de 35 grados y sin luz en gran parte de la ciudad de La Plata. El infierno está encantador para este escriba y elige este momento asfixiante para despertarse de su siesta productiva. No es que haya estado desviando su ojo de la realidad vernácula en todo este tiempo, nada de eso. Eligió un apacible reposo para aclarar las ideas, así como lo hizo alguna vez el Virrey Carlos Bianchi cuando estuvo 8 años sin dirigir. “Estoy durmiendo una bella siesta”, repetía cada vez que le consultaban sobre su receso momentáneo, el que nunca debió haber abandonado. Pero no se alarmen, en este caso fueron sólo algunos meses, y por supuesto, nadie más que quien escribe se dio cuenta de este anodi...
Un espacio de expresión y reflexión sobre esta realidad distópica